Reciclaje de plásticos

22 des. 2021 | Plásticos, Reciclaje, Residuos

La economía circular es básica en este sector

Actualmente oímos constantemente conceptos como reciclaje, sostenibilidad, huella de carbono… todos ellos importantes, pero hay que prestar atención a que el árbol no nos tape el bosque.

Con valorización energética nos referiremos a usar el residuo como a combustible, al considerar que el material ya no será recuperable o rentable, se quema para generar energía.

Cuando hablamos de reciclaje, deberíamos hablar de valorización material, es decir, aquella valorización/procesos que permiten volver a incorporar el material al ciclo productivo. A nivel de reciclaje de plásticos tendremos dos caminos: el reciclaje con medios físicos o químicos. De aquí ya podemos inferir que difícilmente podremos separar plásticos compuestos con medios físicos (por mucho que se reduzca el tamaño de la partícula, continuará siendo una mezcla).

Hay que tener en cuenta que el reciclaje químico no sirve para todos los compuestos, siendo principalmente para PP y PS, plásticos con buena reciclabilidad con los medios convencionales. Cuando nos refiramos a reciclaje de plásticos nos referiremos a medios físicos, si no, hablaríamos de pirólisis y gasificación principalmente.

El proceso de reciclado de plásticos es un proceso fabril como otro, y por tanto, podrá haber distintos procesos (lavado/densado, eliminación de impropios, triturado/molienda/granceado..) hasta que pueda ser subministrado. Es obvio que cuantos menos pasos necesite un plástico para poder ser reincorporado, más sencillo será valorizarlo y encontrarle un destino.

 

Por tanto, ¿de qué dependerá que nuestro plástico pueda ser reciclado?

  • Material/compuesto: ¿cuál es el nombre del plástico? PP, PE, PVC, PMMA, POM,…
  • Composición: ¿se trata de un solo material o es una mezcla de plásticos? (la mezcla es a nivel “molecular”, películas o se trata de una capa de film de protección?).
  • Contenido de cargas: para ahorrar costes y dar propiedades al material se pueden añadir componentes/cargas.
  • Presencia de impropios y en qué grado y facilidad se podrán retirar (basura, otros plásticos, embalajes, film de protección, etiquetas…).
  • Formato y acondicionamiento: ¿en qué formato (retal, lámina, mazacota, viruta…) y acondicionamiento está el plástico? (granel, paletizado, big bags, octavines…).

 

También hay que tener en cuenta que hay ciertos plásticos que son más agradecidos tanto en el proceso de reciclado como en el proceso de producción debido a la tipología de productos que se fabricará con ellos; no será lo mismo fabricar láminas que piezas, del mismo modo que será distinta una pieza transparente que una pieza con color, y no es lo mismo fabricar en colores oscuros que en colores claros. Es por esta razón que hay muchos más gestores que trabajen PVC, PE y PP y menos que trabajen ABS, PMMA, PS, PC…

 

Estandarización de la calidad y de los flujos

A parte de la teoría está realidad, por lo que además de lo anteriormente mentado necesitaremos una cantidad suficientemente grande para hacer un lote que haga interesante trabajar el material. Resumiendo, podremos valorizar materialmente el plástico en base a los puntos anteriormente citados y en qué grado podemos ofrecer un residuo homogéneo, puesto que la finalidad es reincorporar el plástico al ciclo productivo.

La mejor solución una vez tenemos un residuo es volver a usarlo. En este sentido, si disponemos de un plástico válido para ser consumido directamente o tras “un sencillo triturado”, segregándolo bien y no mezclándolo, podemos permitir su uso directo en otro proceso sin necesidad de molerlo o grancearlo (ahorrando costes y huella de carbono).

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